Para la Comunidad
Recaudación de fondos por Stefania Neglia
Caminar con la Comunidad de Paz de San José de Apartadó ha sido para ellos más que un servicio, ha sido un regalo recibido.
La Comunidad no es solo Colombia. Es mucho más.
Habla de nuestra necesidad natural y humana de comunidad, de estar juntos, de ver la belleza, de crear arte y música, de cultivar, amar y proteger la naturaleza, de sentirnos parte de ella.
No se trata solo de las injusticias y la violencia que han sufrido y que siguen sufriendo. Lo que más me ha marcado ha sido la serenidad, la alegría y la determinación a pesar de todo el contexto.
Su forma de ser como comunidad —auténtica, intergeneracional, inclusiva, familiar, cohesionada y concreta, sentida desde la más pequeña de las niñas hasta el más anciano de sus participantes— es la verdadera enseñanza y la verdadera elección.
Luchar por adoptar una postura, una postura de paz en un mundo que ha optado por la guerra, sin olvidarse de poner en práctica cada día esa elección en los gestos cotidianos, es un acto por el que siento una profunda admiración.
No importa el contexto externo: en la Comunidad, la elección de la paz, la comunidad y la no violencia se hace realidad en la vida cotidiana.
¿Quiénes forman la Comunidad de Paz de San José de Apartadó?
La Comunidad de Paz (CdP) es una organización informal de la sociedad civil constituida el 23 de marzo de 1997 a raíz de dos masacres, tristemente conocidas, perpetradas por militares en septiembre de 1996 y en febrero de 1997.
Los miembros de la Comunidad se comprometen a:
- no participar en la guerra, ni directa ni indirectamente;
- no portar armas;
- no proporcionar información a ningún grupo armado;
- denunciar públicamente las violaciones de los derechos humanos cometidas por los grupos armados;
- participar en el trabajo comunitario;
- no responder a la violencia con violencia;
- no aceptar indemnizaciones económicas del Estado para las víctimas sin que antes se haya hecho justicia y se haya establecido la verdad.
La CdP cuenta actualmente con unos 300 miembros.
Las veredas (pueblos) que forman parte de esta realidad se encuentran en un territorio muy extenso e inaccesible, caracterizado en gran parte por montañas y bosques en la zona noroeste de Colombia.
¿Por qué una recaudación de fondos?
Porque esta comunidad ha solicitado la protección de Cuerpos No Violentos de Paz que, con su presencia, permiten no sentirse solos y no estarlo: un elemento disuasorio frente a la violencia de los grupos armados.
Operación Colomba (Cuerpo No Violento de Paz de la Comunidad Papa Juan XXIII) ha respondido a esta petición y mantiene una presencia histórica y cotidiana en la comunidad, sin la cual muchas personas no se atreverían a recorrer los largos y tortuosos caminos que conducen a los campos o a sus actividades diarias.
Saber que hay personas de Italia que se dedican a esto es algo que me conmueve profundamente.
Hoy en día, la presencia de Operación Colomba es cada vez más necesaria, mientras se avecina una nueva época histórica en Colombia en la que, precisamente en el Golfo de Urabá, «se juegan» muchos intereses nacionales e internacionales.
Soñamos con el momento en que esta presencia ya no sea necesaria; mientras tanto, es vital que las camisetas naranjas sigan estando presentes.
Cada aportación cuenta. ¡Gracias, gracias, gracias!
«Mientras haya comunidad, hay esperanza»